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Ventajas y desventajas del teletrabajo

por | Feb 28, 2021 | Codesarrollo, Cultura corporativa, Liderazgo

Mujer teletrabajando

Como todo cambio, la extensión masiva del teletrabajo ha mejorado procesos a base de retos. Sus múltiples ventajas: ahorro de tiempo y dinero por disminución de los desplazamientos, flexibilidad y conciliación conviven con nuevos escenarios y dificultades. La experiencia adquirida demuestra que para que el teletrabajo sea efectivo, necesita de la máxima calidad en las interrelaciones y la comunicación. ¿Estás al tanto?

Qué duda cabe que el teletrabajo hace avanzar la flexibilidad laboral, facilita la conciliación de trabajo y vida personal, promociona la autonomía personal, disminuye gastos… Es incluso responsable de la rehabilitación de muchos hogares o de que algunas familias cumplan el sueño de ir a vivir al campo.

Impulsa también las plataformas colaborativas, tan útiles para mejorar dinámicas de trabajo o formarse, con teletrabajo o no. Una comunidad de trabajadores o de aprendizaje es poderosa porque conecta a las personas, les permite ponerse al día, ayudarse mutuamente y abrir espacios para la mejora y la innovación.

Pero el teletrabajo también está llevando a muchos trabajadores a descubrir lo que los autónomos conocen tan bien: los tiempos líquidos. Es decir, que la línea que separa trabajo de vida personal puede ser muy permeable. Dejar de trabajar en la oficina, en muchos casos, está suponiendo una invasión de mensajes y micro-reuniones a todas horas, y es motivo de estrés cuando no se logra equilibrar las diferentes tareas y obligaciones.

Por otro lado, hay evidencias de la disminución de un aspecto clave para las empresas: el engagement o vinculación emocional de los empleados y colaboradores. La distancia social o falta de contacto humanos, así como la capacidad de trabajar en equipo, está impactando en la productividad y el rendimiento..

Según el l V Barómetro DCH sobre Gestión del talento, si podemos destacar algo bueno del 2020 es contar con nuevas maneras de organizar el trabajo, aunque se percibe como negativo, haber perdido el contacto presencial. Parece obvio que el gran reto del 2021 es recuperar las ventajas del contacto personal mediante nuevas fórmulas y con calidad.

 

Por una comunicación de calidad

Muchas empresas se han visto obligadas con el inicio del teletrabajo a implantar diversos sistemas de relaciones personales y de escucha. La tecnología hacía tiempo que estaba más que preparada, pero nos hemos dado cuenta de lo importante que es saber cómo se encuentran nuestros colaboradores, con qué dificultades personales se enfrentan… Y buscar formas virtuales para comunicarnos y organizarnos mejor.

A ello se suma que la comunicación digital amplía la posibilidad de malentendidos. La falta de comunicación no verbal, o dinámicas limitantes como los micrófonos apagados en una videollamada (¡tan buena sin embargo para aprender a respetar los turnos en una conversación!), merman la calidad de la comunicación y la espontaneidad.

Ha desaparecido también la comunicación informal, tan relevante para saber qué pasa en la empresa, en qué están otros departamentos o aligerar conflictos. Comunicarse se ha convertido en una tarea relevante del trabajo, para la que hay que destinar un tiempo y una forma adecuados.

Necesitamos habilidades de comunicación y tejer redes virtuales de interrelación.

Hoy, por tanto:

  • Hace falta más que nunca un esfuerzo de imaginación para tejer redes virtuales de interrelación. ¿Qué tal proponer compartir el desayuno desde casa, antes de trabajar? O una sesión virtual de TRX a media mañana, de mindfulness o meditación.
  • Es necesario explorar la segmentación de canales de comunicación: whatsapp para problemas inmediatos, mail al final del día con propuestas y comentarios de mejora sobre lo realizado, conexión diaria de intercambio de información, café virtual e informal, plataforma colaborativa para trabajar en equipo…
  • ¿Y cómo generar sentido de pertenencia? Con elementos de identidad corporativa en la comunicación digital, encuentros virtuales informales, soluciones tecnológicas. Y con ideas “frescas” como listas de Spotify, concurso de fotos o anécdotas de teletrabajo…
  • Y especialmente, mucha atención y escucha activa. Ahora que no nos encontramos por los pasillos, necesitamos entender la situación del otro, evitar el aislamiento, crear espacios seguros, desarrollar la preocupación empática. ¿Qué tal una simple llamada de teléfono?

 

Nuevos liderazgos

Más que a una variación en las condiciones laborales, nos enfrentamos a un cambio cultural: trabajar por horas está perdiendo sentido. Trabajar por objetivos requiere de líderes que confíen y empoderen a sus equipos. Que sean cercanos y comunicativos, con capacidad para entrenar virtualmente a sus equipos.

Este cambio cultural, requiere de un líder que organice el trabajo sin perder la efectividad que tenía cuando estaban todos en la oficina; que incorpore métodos de evaluación del trabajo por objetivos, para conocer su eficiencia y mejorarla. Además, ha de supervisar las dificultades personales de los trabajadores, evitar su aislamiento (siempre hay personas encantadas con no tener que relacionarse), favorecer el desarrollo de vínculos. Adaptar horarios y velar porque la flexibilidad no se convierta en exceso de trabajo.

El nuevo líder debe transmitir, en definitiva, la necesidad real de confiar en las personas, en su compromiso y su potencial para crear una nueva forma de hacer empresa.

Para la mayoría de los líderes muchos de estos cambios han requerido una urgente y rápida adaptación.  Por ejemplo, nos contaba un directivo de una importante empresa farmacéutica, que al principio se le hacía raro participar en reuniones de grupo por videoconferencia. Sin embargo, reconoce que han obtenido muy buenos resultados incorporando presentaciones visuales o herramientas como las pizarras digitales. Otra directiva experta en formación comercial nos explica que ha adaptado su casa como si fuera un aula para mejorar la ergonomía de su puesto de trabajo, asegurar una correcta iluminación, etc…. Para una consultora de una importante compañía de software lo importante es el qué y ya después viene el cómo. En su caso, nos explicaba que crearon una presentación en formato Powerpoint con todos los enlaces de reuniones virtuales para que los participantes en una convención trimestral pudieran ir cambiando de “sala virtual”.

En Cataliza, hemos adaptado nuestros programas a la virtualidad y comprobado algunas ventajas que nos comentan los participantes, como es la posibilidad de reunir personas de diferentes lugares del mundo, así como la riqueza de la interacción, pues pueden ver las caras de todos los participantes y la mejora en la conexión y comprensión. Metodologías de inteligencia colectiva como el Codesarrollo profesional se adaptan perfectamente al formato virtual.

También estamos trabajando para adaptar todos los programas de bienestar al formato virtual, para acompañar aquellas organizaciones, equipos y directivos que padecen del llamado “ciberestrés”, esa incapacidad de desconectar las 24 horas del día y los 7 días de la semana.

Según nuestra experiencia, el cambio de chip del virtual al presencial es inevitable. Estamos en ello y estamos convencidos que como sociedad sabremos encontrar los límites y adaptar los procesos a esta nueva realidad.

 

 

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