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Impulsar el bienestar y el compromiso

por | Jun 29, 2021 | Codesarrollo, Inteligencia colectiva

Impulsar el bienestar y el compromiso

El bienestar es el principal reto en la vuelta al trabajo post-covid.

Recientemente Cataliza acudió a un webinar organizado por Factor Humà en el que diferentes profesionales de Recursos Humanos y Comunicación explicaban su visión sobre el impacto del Covid en sus respectivos ámbitos y  sus planes para afrontar los próximos meses.

Las organizaciones de distintos sectores que participaron en el webinar coincidieron en el diagnóstico de lo que está ocurriendo ante la inminente vuelta al trabajo y mencionaron sus prioridades:

Atender la fatiga emocional acumulada en estos meses de pandemia y facilitar la reconexión emocional entre los compañeros, dentro del marco de la organización (ya sea reanudando algunas actividades presenciales como involucrándolos en el diseño y la puesta en marcha de las nuevas formas de organización del trabajo).

Necesitamos ofrecer una propuesta de valor para volver al espacio físico.

Durante la pandemia todos hemos hecho esfuerzos para adaptarnos al cambio de situación que se nos vino encima. Hemos cambiado hábitos y rutinas y ya no nos vale volver exactamente al mismo lugar en el que estábamos antes de la pandemia.

Enric Almuzara, People Development Manager en el RACC afirma que para el 88% de los empleados lo ideal es el trabajo híbrido.

¿Pero cómo hacemos para conciliar las necesidades de la organización con las de las personas que la integran?

Una propuesta de valor pasa por conocer mejor a las personas de nuestros equipos.

Los datos que recoge el último estudio de Cigna ‘COVID-19 Global Impact’ señalan que las principales demandas actuales de los empleados se orientan hacia una mayor comprensión por su situación personal (58%) y más apoyo a la salud mental (55%). Además, tan solo el 41% de la fuerza laboral en España afirma disponer de beneficios laborales satisfactorios, según el mismo estudio.

En nuestra experiencia profesional, fomentar espacios de diálogo profundo sobre las necesidades de cada persona y grupo es indispensable.

Recientemente en una sesión de codesarrollo profesional, en la que seis directivos de diferentes organizaciones ayudaban a uno de los asistentes a organizar comunidades de aprendizaje, los compañeros le aconsejaban que se preparara bien y estuviera muy convencido de los beneficios que iba a aportar esta nueva iniciativa y ser proactivo en lanzar el programa para vencer los obstáculos que podrían ir apareciendo. Tras esta sesión el directivo se sintió más empoderado y decidido a ser el líder de esta iniciativa que permitiría un mayor bienestar de los participantes. Aprender haciendo es para nosotros la clave del éxito.

Este tipo de iniciativas en las que las personas participan y desarrollan la inteligencia colectiva de la organización permiten llegar a las mejores soluciones, reconectar emocionalmente y renovar el compromiso con la organización pues formas parte de la solución.

Otro ejemplo reciente, lo tenemos en el poder del coaching ejecutivo. En este caso, el directivo tras una sesión de coaching reconoció que el día a día le desbordaba y que se daba cuenta que necesitaba desconectar de la rutina para realizar un trabajo de desarrollo personal que favorecería a sus reportes directos. Reconectarse con su versión de líder inspirador, escuchar, comunicar, meditar y llevar a la acción en este caso fue la clave.

 

¿Qué toca ahora?

Aunque escuchar siempre ha sido una asignatura pendiente del liderazgo, ahora más que nunca urge encontrar espacios donde se facilite la escucha abierta, la actitud positiva y la colaboración, aprovechando la inteligencia colectiva para ir hacia esa visión de futuro que se construye desde el día a día.

Muchas empresas se están replanteando también el espacio físico como un espacio que genere la colaboración en pequeños grupos, en la confidencialidad de zonas de diálogo, de reunión, más allá del despacho.

El trabajo presencial requiere de las organizaciones el esfuerzo de conseguir que realmente ofrezca un valor añadido a la eficiencia frente a las indudables ventajas que el teletrabajo ha facilitado a la conciliación de la vida personal y profesional.

Volver al contacto humano, reconexión emocional, trabajos de co-creación, poner límites a la relación virtual, sensación de comunidad más allá de tu nicho de trabajo, sentirse parte de un equipo, son valores que la presencialidad pueden proporcionar en mayor medida que una pantalla.

Cada organización debe encontrar su fórmula de equilibrio entre presencialidad y virtualidad y aprovechar las capacidades que mejor sirvan al propósito y a la salud de la organización.

Todos coinciden que la visión de la alta dirección es básica en toda transformación, pero también es clave que los cambios en la organización empiecen desde la base. Cambios “down to top” propuestos a partir de equipos transversales, con planes de acción concretos e innovadores.

Un ejemplo de ello es el de la farmacéutica Ferrer. Alba Soler, Head of Comunication, nos comentó su experiencia en la creación de grupos de personas de la organización, los llamados “dreamers” que se reunieron para imaginar las nuevas oficinas.

Hablamos de empresas más fuertes con la participación de todos.

En definitiva, es el momento de escuchar a las personas, encontrar fórmulas que faciliten la colaboración y aprovechar la inteligencia colectiva, con una actitud positiva.

 

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